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De olvidar tengo media vida echa, eso no puedo negarlo (que me resulte mas facil o más dificil es otro cantar...) Asique con media maleta deshecha me presenté en Valencia, sin que nada se me hubiese perdido.
Y supongo que son 6 días de inescuchables esperas.
De andar de corriendas por el metro y de conocer a
gente diferente en unos días lo que es
capaz de hacer que
todo se me deshaga en momentos.
noches dormidas...
La playa como siempre la recordaba y dejaba mucho que desear.
Porque cada cuatro pasos de algo tenía que acordarme, porque no puedo estarme quieta.
Y como siempre al entrar, con la puerta en las narices.
El ultimo tema del verano y el primero de otoño.
Ojalá te caigas con la primera oja del árbol más triste.
Porque yo no se hacerlo mejor.
La ciudad, como todas, fría a pesar del aire húmedo que se abalanzaba por sus calles.
La gente, ridícula, como en todos los lugares de este patético mundo.
Y mi cabeza la de siempre.
Aunque con unos tonos de color más claros.

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