
-No me des más detalles, se perfectamente lo que te pasa por la cabeza. ¿Alguien a vuelto a las andadas eh? Sientate, sientate y charlemos.. Sentó cabizbajo mientras yo intuía su pensamiento libremente.
-Nose...
-Callate.
Le corté antes de que empezase a escurrir sus mentiras como de costumbre por la boca. -Hablas como si no te conociera, se lo que te pasa, y a mi no puedes engañarme, puede que seas capaz de ocultarme cosas, pero no me engañas. Te conozco más de lo que crees... Le mostré una cara de amenaza y dulzura a la vez mientras cruzaba las piernas eran mis ojos lo más blanco en aquella habitación con luces desvariantes que iban de un lado para otro, y era lo único que él no se atrevía a mirar.
-¿Sabes? -dije adoptando un modo socarrón. -Tenías razón. Creo que en el fondo yo no soy para tí, en una mirada pude prometerte más que tu en cientos de palabras pero no supiste verlo.
Levantó la cabeza y sus manos seguían unidas, le sentí triste y me descongelé por un momento pero no lo mostré. No volvería a caer.
-No puedes nisiquiera prometerme que cambiarás, porque me gusta como eres, asique, dime , ¿Que harás?. Han vuelto a acerte daño y tu te has dejado caer al abismo como un tonto, otra vez. Su mirada hacia el parqué me demostró que sabía que llevaba razón.
-Ay! la vida, el pasado aveces tiene momentos tan buenos... Te volviste intermitente, y bueno, ¿cuál es la próxima? Cuanto cianuro más tendra que ofrecerte Dios para que sepas apreciar el agua que un dia me atreví a dejarte fluir. Me dolería menos si fueses el único que sale perdiendo, pero ya ves. Soy una gran consecuencia, y se que la culpa es mía por haberme aferrado tanto a tí. Pero , así es la vida. Me atrevo a decir, que , casi quiero olvidarte, y se que ahora me notas extraña, vacía, ausente... pero solo es que estoy cansada. Te lo aseguro en el momento indicado volveré a ser quien fui, al menos en emociones extendidas, porque aún conservo la mitad de mi sonrisa. Vamos, no seas tímido, acéptalo, sabes que no soy capaz de echarte nada en cara.
Volvió a mirarme a los ojos, y yo agaché mi mirada tras unos segundos dejándole a solas. Alzé la cabeza y sonreí, él hizo un amago de suspiro y siguió con sus ojos clavados en los míos pensando tal vez en que nunca había sido tan sincera ni tan dura. Y allí siguió, impasivo, en aquella escena de blanco y negro en la que me toca ser la mala.
Mirándome de soslayo sin saber que pensar y sin querer irse, le dejé la puerta entornada, por si acaso pensaba que aquello era una encerrona.
Posé mi mandíbula sobre mi mano y puse aquella cara de sentirme agusto por dentro sonrisa de media luna , y soñando aquel pasado. Él sigue mirándome desde aquella siya, con los codos en las rodillas, y la cabeza apoyada sobre manos entrelazadas, mirándome con ojos de incógnita.
¿En qué piensas?=
martes, 17 de junio de 2008
Publicado por Omerta en 16:12
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